Capítulo uno: Claro como el agua.
- Corta, corta, m-m-mierda, ¡vamos!. Un gemido salió de su boca, se estaba gritando a sí misma.Podía escuchar a kilómetros de distancia, cualquier sonido era nítido, parecía que lo tenía frente a mí, podía parar el tiempo a mi placer, pocos podían hacerlo, sólo yo para ser exactos; caminaba con mis amigos, mientras ponía atención a la chica que estaba a kilómetros de mí, gritando, ellos hablaban de una gran fiesta, yo intentaba ignorar sus palabras podía ponerlos en silencio, podía silenciar cualquier cosa ante mis oídos.
- Tienes que ir, ¿irás?. Natalie me pregunto tocándome el hombro.
Ella estaba a mi altura, tenía puesto eso horribles tacones que odiaba pero todos amaban, ella era la moda en la escuela, todas se ponían lo que ella antes había usado, todos me miraban, querían mi respuesta, hubiera deseado que no, no sabía cómo rayos había llegado a ser su amigo, pero cada sonido me lo recordaba, eramos de las pocas personas con Dones inusuales; Natalie: ella podía derretir cualquier cosa, era como si tuviera fuego en su piel, derretía cualquier cosa a distancia y cerca.
- ¡Vamos!, definitivamente tienes que ir. Dijo Tyler.
- No quiero Tyler. Moví mi hombro dejando caer la mano de Natalie.
Tyler: Él podía leer la mente, hacer que pensarás algo diferente, cualquier cosa que él quisiera, algo muy inusual para nosotros, obviamente él era el más popular y el primero en desarrollar su Don.
- ¿Qué te sucede Zach?, olvídate de esa chica, seguro que está cortándose a sí misma. Le miré frustrado, pocas personas lo hacían, lo hacían porque no habían desarrollado su Don.
- Seguro que es la misma tipa que la semana pasada, debería de pedírmelo, lo haría con gusto. Sugirió Jessica riendo.
Ella podía hacerte cortadas, cortar era lo suyo, era experta en eso, una vez una chica en sexto grado la insultó, todos habían desarrollado su Don, excepto ella, la había hecho enojar tanto que la imaginó llena de cortadas, los brazos de la chica comenzarón a sangrar su suéter estaba lleno de pequeñas hileras de sangre, todos la miraban, ella tenía los ojos llenos de rabia, no dejaba de apretar sus dientes, sus manos se habían vuelto puños, apretaba tanto que sus palmas sangraron, su Don se estaba desarrollando muy rápidamente. Desde ese entonces ella se volvió la chica peligrosa, sólo con verte podía despedazarte.
- La chica necesita más que tu ayuda Zach, déjala ir. Dijo Melissa.
No tenía nada en especial, ella era muy bella, podría decirse que aquí y con los humanos ella sería popular de cualquier manera, todos querían tenerla, pero nadie se atrevía a estar con una humana, venía de padres humanos, ellos se habían confundido con la escuela, la cual estaba muy alejada de la típica sociedad sin Dones, termino en un lugar equivocado para ella.
- Da igual, acaba de callarse. Mire al piso dejándola ir, quedándome con sus gemidos en mi mente, repitiéndolo una y otra vez. Golpes, pisadas, tacones, risas, burlas, susurros por todos lados, podía hacer mi propio mundo hacer mi propia melodía, escuchar lo que quisiera, era menos importante que ellos, eran como un arma, yo era un simple informador.
Había cuatro Bases: Primer estancia, normalmente son lo que pueden pelear a corta distancia, lo más usual era la gran fuerza, los que se usaban como protectores, los que podían soportar más.
La segunda estancia, podía ser cuando volaban, corrían más rápido, algo por el estilo.
Tercera estancia, era cuando movían las cosas, principalmete se acercaba más por la mente, todo aquello derivaba de la mente, hasta dónde podíamos llegar a controlar las cosas, todo se movía por nuestra mente, pensamientos y lógica, ésta estancia se caracterizaba por ser de las más prestigiadas, hasta el día en que nuestro Don se había desarrollado, lo que nos lleva a la última estancia la cual llamaron la Base especial: Jessica, Tyler, Natalie, Melissa y yo, dado que Melissa era humana y Tyler la había aceptado como su novia, a ella la habían puesto con nosotros, en todo caso ella sí que era especial, para Jessica era una mascota.
Este año había alguien nuevo, alguien especial, había sido transferido desde Alemania, lo usaban como un experimento hasta que se madre contacto con los de nuestro país, quería que le ayudarán, pues la madre tenía dos nacionalidades, podían pedir ayuda a su país, lograron sacarlo y traerlo hasta aquí, esa es la historia que ha estado circulando por toda la escuela, todos querían saber quién era la misteriosa persona con tal Don que la fuerza alemana quería usarle como arma militar.
- Casi llegamos al Aula C-4, será mejor que calmes tus pensamientos Zach. Tyler me miraba con una gran sonrisa entrando al Aula de espalda. Melanie estaba aplicándose el lápiz labial rojo que tanto amaba.
- Buenos días chicos. la maestra hablo.
- Buenos días. Se escucho al unísono.
Pasó lista y fue cuando pude descubrir quién era la misteriosa persona especial, una chica. Una chica entró por la puerta.
- ¡Aquí!. Alzo la mano, mientras se limpiaba una gota de sangre que tenía en el labio. Sus ojos eran azules como el agua, tan claros que podía leer sus pensamientos incluso si no fuera Tyler, todos lo notaron, incluso Tyler le miró muy interesado, Melissa le había dado un golpe en las costillas, quejándose.
- ¿Qué pasó señorita Archët?. Pregunto la maestra al notar la sangre en sus nudillos.
- Nada. Le dirigió la mirada como si todo fuera normal.
- ¿Nada, está usted segura?. Se acercó a ella y la tomó de las manos, asegurándose de apreciar mejor los moretones que tenía, haciendo que la chica hiciera un ruido, un pequeño gemido de dolor.
- Cómo no estarlo, claro que lo estoy. Le contestó, alejándose de ella, y tomando asiento.
Un profesor se había acercado hasta nuestra Aula.
- Maestra Alison, necesito a la nueva alumna, acaba de causar una pelea con un chico, él está bastante lastimado. Señalando a la chica nueva.
- ¿Cómo es posible eso?. Pregunto la maestra
- Lastimo a Gred. Todos nos sorprendimos, aunque fuéramos estancia especial, algunos chicos de primera estancia eran algo más poderoso en ataque frontal, contra uno de nosotros, no nos convenía tener un combate cuerpo a cuerpo con uno de ellos, sabíamos lo que pasaría si lo intentábamos, nuestro secreto estaba en hacerlo de lejos, para Melanie era menos desventajoso, ella podía luchar con uno de ellos, pero hasta entonces nadie le había superado, ella había reaccionado muy mal; con un solo golpe de Gred podíamos quedar en coma, incluso morir para los humanos sin Dones.
- Archët, a la dirección imediatamente. Ella sobregiro los ojos, recargando su manos en el pupitre y alejándose de nosotros, dejándome con un nuevo sonido suyo, ahora podía detener el tiempo frente a ella y mirarla todo el tiempo que quisiera, algo me atraía de ella, era, era especial ante mis ojos.
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