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Erim y sus aventuras

¿Qué podría ser lo más interesante en mi vida? La verdad es que nunca lo había sido hasta ese día. Mi madre y yo nunca nos llevábamos bien, lo único que teníamos en común eran los tranquilizantes y anti-depresivos que tomábamos, mi madre comenzó con la depresión hace dos años cuando mi padre la engaño con la vecina y termino por dejarnos, ella comenzó a volverse loca y yo comencé a tener secuelas, supongo que la depresión se contagia, si no, no veo como me llego a pasar a mí; entonces les contaba sobre aquella vez, cuando nos mudamos, mi madre no paraba de tomar vino tinto, hasta terminar tirada al lado del refrigerador, mientras que yo desempacaba las cosas, algunas las llevaba al sótano, en el que se encontraba una puerta recargada, la cual tenía una luz debajo de ella, me había parecido muy extraño, debía de haber alguna lámpara justo detrás, entonces la abrí, pero solo se encontraba la pared, mi madre se había levantado, con una jaqueca y algo borracha cuando me llamó a la sala, quería una de sus pastillas, así que la lleve a la cama y la acosté. - eres la mejor de todas las hijas- me dijo algo somnolienta, no podía contestarle, de cualquier forma jamás lo habría recordado, así que espere a que se durmiera, cuando unos ruidos llamaron mi atención, los cuales venían del sótano, intenté recordar si la puerta principal o alguna ventana se había quedado abierta, así que baje a revisar y nada, el sonido comenzó de nuevo y mire hacia el sótano, parecía que venían de ahí, baje a revisar quizás era un ratón o un mapache, la puerta que estaba recargada en la pared se había cerrado, entonces comencé a ponerme histérica, fui al baño por algunos tranquilizantes, la sola idea de que hubiera algo en el sótano me mareaba, cuando decidí regresar unas voces se escuchaban en lo profundo del sótano, cuando se escuchó como si abrieran y cerraran una puerta, rápidamente volteé hacia arriba pensando que quizás mi madre había sido, pero en ese instante volvió abrirse la puerta, una luz se prendió en lo oscuro del sótano, las voces se escucharon una y otra vez - vamos, es hora, es la hora, camine hacía la puerta cuando pude ver que era algo así como un portal, el cual se dirigía hacía un bosque con caminos de florecitas moradas, no entendía cómo podía suceder eso, intenté cruzar con los ojos cerrados pero al abrirlos el paisaje había cambiado, ahora me encontraba en una habitación redonda con puertas en todas partes, intenté alcanzar una que estaba justo arriba de mí, pero era inalcanzable, unas pequeñas personitas me invitaban a entrar a una puerta negra - Vamos, Erim, es hora, es la hora, llegaremos tarde- la puerta se había cerrado y en cuestión de segundos se encontraba frente a mí, la puerta se había abierto antes de que yo pudiera tocar la perilla, al otro lado se encontraba un bosque blanco, con niebla de un color peculiar parecía de color azul, si no me equivoco, su apariencia era algo tenebrosa, pero a la vez acogedora, como sí ya hubiese estado ahí antes, la curiosidad me mataba e intenté cruzar, pero un chico apareció, vestía de una forma muy peculiar parecía un caballero o quizás es que era un príncipe, era algo extraño usar algo así en estos tiempos - pensé para mis adentros, sus ojos eran grises metálicos, con un toque de azul claro, con un cabello castaño claro, era esbelto y más alto que yo, su mirada era escalofriante, lo noté enseguida, parecía que podía verme pero era imposible, ya lo había confirmado, le había gritado, saludado, pero nada pasó, su mirada me estremeció el corazón, era como un instinto que no podía controlar, tenía ganas de abrazarlo, pero también de abofetearlo, era algo que jamás me había pasado antes, aparte de que nunca le había visto a ese chico en mi vida, de repente me dirigió la mirada directo a mis ojos, y me dijo algo que flechó mi corazón y lo partió - Erim, no vuelvas, si lo haces prepárate para la muerte, no entendía el por qué me habría de decir aquello que me estremeció, se había dado media vuelta antes de poder tocarlo, fue cuando soplo algo parecido a un silbato, solo que esté hacía un ruido muy agudo, un animal apareció, algo similar a un gato montés pero más grande que uno, era totalmente gris con rayas negras, sus ojos y su hocico tenían el mismo color, tenía unos lazos en la orilla de cada oreja de color negro, me pareció el animal más magnífico que jamás hubiese imaginado, mi decisión estaba tomada, iba a cruzar de nuevo. Mi mano se tornaba pálida del otro lado de la puerta, eso me hizo recordar a mi madre, a la verdadera, mis padres me habían dicho que ella había muerto, y que yo lo había visto todo, esa era la razón por la que me habían adoptado, aparte de que Marin no tenía la posibilidad de tener hijos, de cualquier forma había crecido con ellos, y para mi eran mis padres, jamás tuve recuerdos de mi verdadera familia, pero estar aquí en el bosque vino a mi mente la imagen de una hermosa mujer, parecía ser una reina, quizás la reina de estos mundos, usaba una corona de cristal azul, un vestido blanco entallado y cosido a mano unos hermosos detalles con cristales azules, tal como los usa la realeza, quizás sí encontraba a alguien que conociera este lugar, podría decirme quien era esa mujer; a pocos metros de donde me encontraba, había un pueblo, o lo fue... estaba muy destruido y desgastado, parecía haber estado en guerra hace tiempo, podía ver de lejos una panadería que estaba horneando, decidí ir a comprar un pan, el hambre me mataba, había un señor sentado en una mecedora mirándome detenidamente, parecía una estatua, solo notaba su expresión de miedo, era lo único que cambiaba en él, entonces gritó - La princesa, ¡la princesa ha regresado!-, después desapareció, mire las casa y podía ver a todos fuera de sus casas, venían por mí, eran figuras de porcelana y algunos eran de cristal o de madera, algunos se tropezaron, pero al caer y romperse volvían a reconstruirse, era algo mágico, parecían ir a una guerra que era contra mí - ¡Esperen, yo no soy la princesa!, grité, ¿qué tipo de princesa era esa que hacía que su pueblo la odiase hasta el punto de quererla muerta?, me lo preguntaba mientras se acercaban más a mí, no tenía escapatoria, no encontraba salida alguna, mire al suelo, quizás un portal estaba en la tierra, pero solo pude tomar una espada que se encontraba a mi costado, no me tomó mucho tiempo tomarla, me preparaba para una especie de guerra que yo no había comenzado, y una vida llena de lamentaciones, entonces todo comenzó, pensaba que jamás acabaría esta revolución contra mí, pues si se rompían podían volver a unirse sus piezas, pero cuando los tocaba con la espada, se convertían en seres vivos, algunos eran humanos, otros no entendía bien lo que eran, sus partes salían volando en forma de piel, carne y huesos, algunos volvían a su casa como si todo fuese un juego aburrido, los que maté seguro luchaban por una causa justa, la cual termine destruyendo para salvar mi vida, no podía morir en un mundo que no existía, mi madre quedaría sola, moriría sin mí, tire la espada la cual cayó en la tierra, intenté limpiarme la sangre pero mi ropa estaba llena de ella, unas voces susurraban mi nombre - Erim, vamos, Erim, ahora me quejaba del hecho de haber entrado a este lugar, pero nada me quedaba por hacer solo podía seguir hasta encontrar la salida, así que tome la espada y seguí a las personitas, había llegado a ese bosque con caminos de florecitas moradas, ahora me dirigía hacia un árbol que tenía un portal mágico, se podía ver un nuevo paisaje, eran unas casa muy hermosas parecía Londres en los 40's, lo que más llamó mi atención fue el enorme edificio que tenía un reloj en la cima, cuando pase el portal el reloj había marcado el medio día y empezó a sonar como si fuese una alarma, había todo tipo de gente, algunos pedían sonrisas parecía que pedían dinero, todos ellos comenzaron a gritar, una pequeña niña tropezó con mis piernas, la madre la levanto y me miro - ¡Ayuda, ella está aquí, ayuda la princesa volvió!, no paraban de gritar, comencé a correr hacía el reloj, no quería que pasara los mismo que en el anterior mundo, cuando logre entrar al reloj, un niño sacudió la blusa que tenía manchada de sangre , claro, eso fue lo que les asusto, pensé, el niño me llevo a un cuarto donde había un ropero con vestidos, el niño vestía con una capucha negra, lo más extraño era que no hablaba, cuando entre al cuarto, una sensación de desesperación me recorrió el cuerpo y mi mente se llenó de recuerdos, de los cuales solo uno pude mantener en mi mente, podía recordar a dos niños, parecían divertirse como hermanos, después entraron al cuarto, era como su lugar secreto, y luego ellos crecieron, ella, ella, era yo. El niño con la capucha sabía que algo andaba mal conmigo, así que me sentó en el sofá que estaba enseguida del ropero, - ¿Qué sucede Erim, te sientes mal?, me preguntó preocupado, el niño había hablado, - Lo siento, pero no suelo hablar con extraños, y contarles mis problemas, menos con un niño pequeño, le respondí, - ¿Un extraño, quien dijo que era un pequeño?, me respondió indignado, el niño se había quitado la capucha negra y ahora se había convertido en un joven mitad humano con rasgos de un zorro, tenía una hermosa cola esponjada y unos bigotes largos color café, sus orejas eran las de un zorro y sus ojos también, - ¿Pero, cómo rayos lo hiciste?, le pregunté, - Pues fácil, es una capucha de excursión, ¿no lo recuerdas?, solíamos usarlas cuando íbamos al valle, no entendía nada de lo que él me decía, al parecer él también me confundía con la princesa, supongo que la de mi recuerdo posiblemente era la princesa, pero ¿acaso también se llamaba Erim?, me lo preguntaba, me parecía algo muy extraño, - Disculpa, pero es la primera vez que me encuentro en este extraño mundo, se lo dije algo indiferente, el chico me miro muy detenidamente, - ¿Pero qué te hicieron? me preguntó irritado, - Nada, ¿qué me podrían hacer?, le contesté de igual modo, intentaba reconocerlo, pero me era imposible hacerlo, no lo recordaba, - ¿Cuál es tu nombre?, le pregunté, - Mi nombre es Zalit, me contestó, ya que él sabía mi nombre, no fue necesario decírselo, él insistió en que cambiara mi ropa, pero el solo hecho de usar un vestido de princesa me daba nauseas, así que como no había nada más, tome un vestido negro y lo corte hasta las rodillas para poder correr, en este mundo nunca se sabe, me puse unas medias azul claro, unos converse negros que tenía puestos, los cuales se llenaron de sangre al tratar de luchar contra unas figuras de cristal, tome mi cabello como una coleta, algunos cabellos salían por los costados, mis uñas tenían sangre seca y mi cara estaba salpicada, quería llorar, jamás imagine matar a una persona o lo que fuese que hubiese matado, - No te preocupes Erim, ellos se lo merecían, ¿cómo se atrevieron a pelear contra ti, a lastimarte? es imperdonable, me dijo con rabia, - No lo entiendo, yo no les hice nada, lo dije con ganas de llorar, necesitaba mis pastillas, la ansiedad me carcomía, la podía sentir, se apoderaba de mí, - Calmada Erim, lo que les paso a los mundos fue horrendo, la Reina Negra hizo una doble tuya, y se encargó de que destruyera 8 de los 13 mundos, así podría tener el control sobre ''La Ciudad de Erim''-, yo no podía comprender lo que me decía, quizás estaba tirada en el suelo, soñando todo esto a causa de mis anti-depresivos, pero si hubiese sido el caso, no hubiese tenido la ansiedad, - ¿Mundos, cómo son?, le pregunté, intentaba poner todo en orden y saber cuánto me faltaba para que saliera de este lugar, o que mi madre me encontrara, pero sabía que sería más rápido intentar salir por mi propia forma, que esperar a que mi madre se despertara, - Existen trece mundos, en el palacio de Erim, el último le pertenece a la Reina Negra y el Príncipe Daxion, - ¿Daxion? ese nombre lo podía reconocer en mis recuerdos, Zalit me contó que el primer mundo se llamaba ''Mention Center'' en el podías encontrar toda la información de Erim, todo lo que pasaba, pero la Reina Negra se aseguró de que no existiera papel, ni algo para retener la información, es por eso que el tiempo solo existe en un lugar ''La Villa del Tiempo'', era el segundo mundo, el único lugar donde el tiempo transcurría, en donde las cosas tenían un valor, ''Nolck'' era conocido como el Valle de las criaturas mágicas y era el tercer mundo, pero el Valle estaba dividido con ''El Valle de los Tumblers'' el cual era el cuarto mundo, los Tumblers eran pequeñas personitas, eran aliados de la Reina Negra, es por eso que fue uno de los mundos que no mando a destruir, después se encontraba ''Helit'' el quinto mundo, las mejores batallas se acontecían en este lugar, en el podrías encontrar a cualquier persona, pues venían de todos lados a ver las peleas, en el sexto mundo se encontraban las 4 estaciones del año ''Northi Opor'' tenía hermosos y místicos animales y especies, '' Luxir'' tenía las mejoras, es decir, tenía desde comerciantes de pociones y armas, hasta aliados de la Reina Negra, este era el séptimo mundo, ''Motorheart'' era el octavo mundo, uno de los más importante, y el primer mundo que fue destruido, quedó en ruinas, todos los mundos quedaron sin protección, cualquier duque o virrey que tuviera la corona podía gobernar a Erim, pero si algún duque mataba al nuevo rey podía ser ahora él, el nuevo rey, pero nadie se atreve a matar a la Reina Negra, y aunque no lo hicieran, tratar de pasar ''El muro'' antes llamado ''The Black's Bridge'' era casi imposible, el gran sabio vivía en ''Motorheart'' pero cuando mandaron a matarlo él se escondido y no lo han vuelto a ver, él elegía al sucesor cada mil años, y esta vez yo era la sucesora. ''The Castle's'' es donde la realeza vivía y este era el noveno mundo, el décimo mundo era llamado ''The Blue's Bridge'' pero desde que la Reina Negra gobierna a Erim, se hace llamar ''El Muro Blanco'', en él se festejaban las fiestas de la Reina Blanca y su hija... eso me hacía pensar en mí, pero ahora solo está en ruinas y lleno de guardianes de la Reina Negra, el onceavo mundo era ''The Castle of Lightness'', La Reina Negra intentó destruirlo, pero las sombras no podías cruzar el reino, una vez que pasa ''La Muralla Sombría'' o ''The Black's Bridge'' una luz, se convierte en una sombra y seguidora de la Reina Negra, y estarás por los siglos de los siglos en el lado oscuro, así que los usa como escudo, hay que tener mucho cuidado, las sombras pueden cobrar la forma de cualquier cosa, nunca te confíes al cruzar un puente, el último mundo, es el más temido y del cual es muy difícil salir de él, a menos que el Príncipe Oscuro o la Reina Negra lo permitan, este mundo es ''The Castle of Drakness'', cada mundo me mostraba algo diferente y quería llegar hasta el final de esto, y encontrar a mi verdadera familia, mi verdadero destino, así que estaba decidida a llegar hasta el último mundo; Zalit me llevo a la cima del reloj, estábamos en frente de la puerta y las manecillas se podían ver, - Pero no lo entiendo, esta puerta no es un portal, se puede ver lo que hay afuera, le dije a Zalit, - Esta es diferente, te puede llevar a cualquier lugar, solo debes pensarlo. Escuchaba unas voces, eran de nuevo las personitas - Vamos Erim, es hora, es la hora, lo repetían una y otra vez, - ¡Basta!, le grité a Zalit, - ¿Qué sucede?, no he dicho nada, me respondió, hasta que notó que me refería a las personitas, que se encontraban en la orilla de la puerta, corrí hacia ellas, pero Zalit me tomo del brazo, - No lo hagas, jamás sigas a los Tumblers, son aliados de la Reina Negra, me gritó con la poca voz que le pudo salir, al mirar hacia donde me dirigía, - Pero, ellos me trajeron aquí. Y entonces todo quedó claro, ellos querían que yo regresara, para deshacerse de mí, de la original Erim, ahora lo comprendía bien, yo era en realidad la Princesa de ''Erim'', - ¿Ahora comprendes?, eres la Princesa de la Luz, me dijo Zalit besando mi mano, - ¿Pero no lo entiendo, cómo pude salirme de este mundo?, le pregunté a Zalit, al parecer la Reina Negra lo tenía todo planeado, Zalit me contó que en ''The Castle of Darkness'' estaba la puerta Sailum , la cual antes estaba en ''The Castle of Lightness'' entonces comprendí que mi deber era devolver todo a su lugar, así poder conseguir la puerta para volver a mi mundo, de esa forma todos estarían contentos y no intentarían matarme de nuevo, pensé con sarcasmo, seguíamos frente al reloj cuando Zalit tomó mi mano y saltamos, no paraba de gritar, no conseguía pensar en otro mundo, solo conocía dos y no pensaba volver a ''Mention Center'', pero terminamos en un valle, yo estaba de rodillas, cuando note la hierba en mis manos, lo áspero de la tierra, y la humedad en el ambiente, - ¿En dónde estamos?- le pregunté a Zalit, - Esto es el valle Nolck- me respondió, habíamos caminado un gran pedazo del valle hasta llegar a las aldeas donde se encontraban los amigos de Zalit, en ese lugar había de todo, recuerdo haber visto a un gigante, animales cruzados como una rana con cola y espalda de cocodrilo, a un ave que cambiaba de colores y tenía 6 patitas, en las orillas del valle se encontraba el mar, el cual te llevaba a cualquier mundo en él había sirenas y especies muy hermosas, amaba el lugar; - ¿Por qué no sucedió nada?, el lugar está muy mágico, con vida, Zalit me contó que ''El Valle de los Tumbler'' quedaba del otro lado y como ellos estaban aliados con la Reina Negra, ella no los molesto; así que para poder acabar con lo que le sucedía a Erim teníamos que buscar a más personas o especies, no sabía bien como llamarlos, en frente de la casa una chica con cabello verde, piel morena, sus cejas y pestañas también eran verdes, ella era una elfo, caminamos hacia ella cuando de un solo salto llego hasta nosotros y me abrazo, - ¡Erim!, te extrañe tanto, me alegra que estés aquí-, y ahí estaba yo, conociendo personas que jamás había recordado, pero que ellos a mi si, Zalit hablaba con ella sobre nuestro plan, - ¡Fin al reino oscuro!- gritó la chica, Zalit le cubrió la boca lo más rápido que pudo, - ¡Vamos Muidem, no grites eso!, no aquí-, ella entro a su casa por algunas armas y escudos, después partimos hacia ''El Valle de los Tumbler''. - Pero, Zalit, ese lugar es donde no podemos entrar-, le dije algo histérica, - No te preocupes Erim, nos encontraremos con un viejo amigo- contestó Zalit, cuando conseguimos llegar a la orilla del valle ''Nolck'', del otro lado el valle se tornaba horrible, putrefacto, estaba oscuro y con neblina, pasamos por un arco de flores, parecía un túnel y a la mitad las rosas desaparecieron, solo eran ramas secas y rosas marchitadas, todo estaba muerto en ese valle, logré escuchar una rama rompiéndose, alguien se encontraba cercas de nosotros, tomé la mano de Zalit y él se estremeció, - Lo siento princesa, so soy digno de tomar su mano- me dijo algo avergonzado, - No seas idiota Zalit, tengo miedo, no te atrevas a soltarme- le contesté enojada, el sonido se podía escuchar más cerca, Muidem y Zalit se pusieron en posición de ataque, sacaron su espada y trataban de encontrar algo entre los árboles, intenté hacer lo mismo, pero apenas y podía tomar la espada con las dos manos, cuando un chico con capucha salió de entre los árboles y lo apuntamos con las espadas, - ¡Oigan, calmados, soy yo- dijo el chico, - Eres un idiota Xiron- le dijo Muidem, ahora éramos cuatro personas y en cada mundo tenía amigos muy cercanos, el chico llamado Xiron se inclinó ante mí, - Mi reina, la princesa Erim, bienvenida sea a su reino- me lo dijo mientras se inclinaba, había sido la primera vez que hacían eso, así que solo me ruborice, seguimos el camino hacia ''Helit'', pero cuando casi llegábamos a la aldea, una tropa de Tumblers nos encontraron y nos atacaron, Zalit me mantenía detrás de él, y los chicos me protegían como una burbuja, cuando Muidem se movió hacia un Tumbler que estaba a punto de atacar a Zalit, uno me tomo de los pies, los chicos intentaron quitarlo de mí, pero lo Tumblers nos capturaron, excepto a Xiron, él puedo correr, - Vuelve a casa Xarion, eres un cobarde- le gritó Muidem, - Calla Muidem, Vuelve por ayuda Xiron, ¡Fin al reino oscuro!- gritó Zalit, habíamos fracasado y ahora la Reina Negra me tenía en su poder, seguro que nos llevaban a la orca, pero no fue así, ellos nos llevaron al noveno mundo, ''The Castle's'', cuando habíamos llegado, la gente estaba fuera de sus casa, parecíamos un circo que acababa de llegar a su ciudad, nos llevaban con el alcalde, era el primo de la Reina Negra, pero era una gran persona si le quitábamos las ganas de hacer sufrir a la gente, de ahí el solo lo hacía para ser feliz y que su ciudad también lo fuera, era por eso que cuando nos llevaron con él, pidió que yo me pusiera de pie para que él pudiera inclinarse ante mí, cada vez me acostumbraba más a estas cosas, entonces el Alcalde Bidés tenía que hacer lo de siempre, los soldados salieron del salón y quedamos solos, con Muidem y Zalit, - Nuestro amigo llegara pronto, así que deben ponerse en guardia- exclamó Zalit, - No hay de qué preocuparse princesa, se bien que ustedes deseaban ir a Helit, así que irán, lamentó decirle que solo los puedo mandar a combate, ''su amigo'' tendrá que encargarse de sacarlos de ahí- me dijo con una voz muy dulce, parecía una gran persona, así que no nos quedó de otra que aceptar su propuesta, el Alcalde emitió su orden, lo Tumblers pensaban que habría sangre este día, yo solo pensaba en cómo íbamos a salir de eso, suponía que Xiron nos había dejado y que jamás volvería, así que al llegar a Helit, intenté escapar, pero fue inútil, estábamos en la plaza, donde se llevaban acabó las batallas, los Tumblers tocaron mi torso, me indicaban la salida hacia la arena de combate, Zalit intentó pasar primero, pero yo estaba demasiado cercas de la salida para retractarme, la gente se veía por todos lados, era una arena redonda, el Alcalde se podía ver en la cima y más arriba un chico, suponía que él era el Príncipe Oscuro, él era aquel chico que me advirtió, mis ojos se llenaron de furia, y rabia, si él pensaba que no valía nada y que era una cobarde, era el momento de demostrarle que no era nada fácil poder matarme, fije mis ojos hacia la otra salida, se podía ver a una persona con capucha acercándose hacia mí, cuando salió del túnel, todo el mundo se levantó, entonces sabía que la pelea había comenzado, corrí hacia la persona sosteniendo la espada con toda la fuerza que pude conseguir, gritaba con las pocas ganas que me quedaban al recordad el primer mundo, y entonces lo comprendí, - ¡Xiron!- grité, él tomó mi brazo y me tapo con la capucha, salimos corriendo por su puerta, todos habían notado mi gritó, y en cuestión de segundos los soldados estaban detrás de nosotros, - Zalit, ¿qué sucede, cómo fue que lo hicieron, dónde está Muidem?- le pregunté, - Ella está bien, ahora solo debemos irnos, fue a conseguir un carruaje-me contestó, entonces me calme, Xiron me miraba preocupado, como si hubiese estado herida, - Princesa, ¿está usted bien?- me preguntó, - Claro Xiron, mejor que nunca, ahora se bien cuál es mi destino- le contesté, Zalit me miro, y no pudo ocultar esa sonrisa de orgullo que sentía de mí, cuando salimos de la arena un carruaje nos esperaba en la salida, en él se encontraba Daxion, mi expresión cambió totalmente, había pensado que era Muidem, pero no lo fue, - ¡Erim!, te advertí que no entraras, solo espero no te arrepientas de lo que has provocado, si crees que mi tío te perdonara tal deshonra que le has hecho, estas equivocada, bastante tiene con qué destruyeras todo Erim, eres un fracaso de vida- me dijo, mi mente se llenó de recuerdos, de él y míos, éramos inseparables ¿qué pasó con eso? pensé, - ¿A qué te refieres?- pregunté, antes de que pudiera escucharme, su carruaje se fue, y mi mirada o seguía hasta verlo desaparecer, Muidem había llegado y nos preparábamos para huir, el Príncipe tenía razón, ahora el Alcalde me odiaba, y no iba a descansar hasta verme frente a la Reina Negra para verme sufrir de verdad, - No te preocupes Erim, el Alcalde sabía que esto iba a suceder, eso sucede cuando pones a combatir a una Princesa, ¿acaso creía que te dejaríamos morir? es un imbécil- exclamó Miudem, cada vez me sentía más en peligro y sabía que también a ellos los ponía en peligro, lo único que nos quedaba era seguir nuestro camino y llegar hasta ''The Castle of Darkness'', para poder poner todo en orden, pero más importante era poner en orden ''Motorheart'', así que ahora nos dirigíamos hacia ''Norti Opor'', el carruaje se había detenido horas después, claro si es que fuese un mundo real, el caso era que no existía el tiempo, así que probablemente podrían haber sido días, en este carruaje, en fin, ese no era el punto, al salir del carruaje, la orilla estaba cubierta de nieve, y del otro lado se veía que nevaba, era ''Invierno'', de lejos noté un animal, era un parecido a un gato, pero muy grande era un hermoso animal, - Son hermosos ¿verdad?, me encantaría tener un ''snowseck'' o un ave ''firebind'', pero es muy difícil que confíen en ti, así que tú eres una suertuda- me comentó Muidem, - ¿De qué hablas, eso es un ''snowseck'', de quién es?- pregunté, - Es todo tuyo- me contestó Zalit, mire al animal, y pude notar en sus ojos tristeza, quería llegar a hasta él y abrazarlo sentía un fuerte lazo entre el animal y yo, así que cruce y corrí hacia él, y el animal lo hizo también, logre tocar su pelaje era tan fino y tan hermoso, brillaba con el reflejo del sol, era un snowseck blanco con rayas azules, con un brillo excepcional, no podía dejar de admirarlo, y él solo me ronroneaba, él se recostó para que yo pudiera subirme a su espalda, me sentía al fin en casa, como si este fuera el lugar correcto en el que yo debía de estar, pero aún seguía pensando en mi madre, en lo que es ese momento debía de estar haciendo, quizás me buscaba, no sabía qué hacía, y eso me paralizaba, pero me agradaba más la idea de que ya no tenía la necesidad de mis pastillas, era como si este lugar me lo diera todo; así que tomo muy fuerte mi espada y monte mi snowseck, los chicos también montaron un animal llamado snivet, era un lobo de nieve, pero de un gran tamaño, aunque no tanto como mi snowserck, corrimos hacia la segunda estación de Norti Opor, mientras más rápido corría, mi mente podía recordar más cosas, era como sí nunca dejase de recordar cosas, cada vez habían más cosas ocultas en mi mente, ¿cuánto pude hacer durante 5 años? me lo preguntaba una y otra vez, - ¡Corre Meivald, corre! hasta quebrar el viento que nos pega en la cara- le gritaba, pude recordar, su nombre, recordé a Dixon y a mí en una carrera de Snowseck's, así que eso era aquel animal, tantas cosas hermosas que vivimos y él simplemente me odia, y no entendía porque, la línea estaba cercas, entonces cruzamos hacia ''Otoño'', estaba algo oscuro así que decidimos parar y hacer una fogata para descansar en ese lugar, me senté junto a Zalit para poder saber más de mi poca estadía en Erim, Zalit me contó que Daxion y yo éramos inseparables, que la Reina Negra jamás lo dejo juntarse conmigo, pero que él no le hacía caso, que siempre terminaba escapando de casa, y que el reloj de ''La Villa del Tiempo'' era el lugar donde Daxion dormía cuando escapaba de casa, después iba a casa del Alcalde y le contaba una excusa a su madre de que se había escapado hacia ''The Castle's'' cuando en realidad se pasaba las horas y los días a mi lado, aunque eso no me contestaba todas mis dudas, ahora comprendía porque había sentido algo cuando había visto por primera vez a Daxion, él significaba demaciado en mi vida, - Al parecer él se ha olvidado de mí, y me odia ahora- le contesté a Zalit, - Él no te odia, odia en quien cree que te has convertido- me dijo Zalit, eso quería decir que Daxion no sabía de la existencia de mi doble, de que yo apenas había llegado, y que me faltaba mucho por conocer sobre mí, y sobre Erim, tanto que conocer que no quería parar, quería llegar hasta el final, quería conocerme por completo. ''El conocerse es lo más difícil que se puede hacer, luchar contra uno mismo y aceptarse es más difícil que hacerlo contra la sociedad'' El día se había llegado y comenzamos a planear nuestro ataque, pero para eso necesitábamos suministros así que decidimos, parar en ''Luxis'' antes de enfrentarnos a ''El Muro'' o ''The Blue's Bridge'', todos sabíamos que la poner en marcha ''Motorheart'' nuestras vidas estarían más en peligro, y que seriamos un estorbo para la Reina Negra, nuestro plan era simple, llegar hasta ''Motorheart'' activar de nuevo el mecanismo y encontrar al sabio Clitot, para que siguiera con el continuo movimiento de ''Motorheart'' después llegar por los suministros y sin más luchar contra lo que se oponga ante nosotros, - ¡Fin al reino oscuro!- me dije a mi misma, este era el momento decisivo, si no podía contra esto, mucho menos con la vida real, que me espera allá afuera, tomé mis cosas y corrimos hasta ''Verano'', podía sentir que me derrumbaba, Meivald no podía más, así que solo me despedí de él, sabía que lo tendría muy poco tiempo en mis brazos, - Espero pronto vernos Meivald, siempre estarás en mi corazón- le decía mientras me daba vuelta y me iba lejos de él, los chicos hicieron lo mismo con sus snivet, caminamos bastante, no sabía cuánto faltaba y el tiempo no avanzaba, logre escuchar una ave parecía algo muy grande - ¿Un Águila?- pregunté, - ¡No, es un Firebind!- me contestó Muidem, era hermoso, parecía arder en llamas, o quizás estaba más sedada por el sol que por mi prozac, tampoco es que ayudara el usarlas antes de entrar a este mundo, el ave nos miró como si fuese a cazarnos, entonces se alzó frente a mí y nos miramos fijamente, se posó frente a mis ojos, y agacho la cabeza, ¿acaso era un tipo de saludo a la realeza?, me lo preguntaba, intenté tocarlo pero al principio se alteró, se alejaba de mí, hasta que comprendí que él también estaba enojado conmigo por haberlo dejado, supuse eso, - Lo siento Dersogi, yo no tenía el control en ese momento, solo sé que ahora regrese, y que podre todo en su lugar- le quise explicar al animal, sabía que era inútil, los animales no entienden lo que decimos, pero no perdía nada al intentar hablar con él, emitió un sonido, supuse que de disculpa porque al instante, se acercó a mí y dejó que lo acariciara, sus plumas se sentían como a seda, parecían de oro, de llamas, estaban muy brillantes, los cuatro cabíamos muy bien montados en él, así que tomamos a Dersogi, y llegamos hasta la ''Primavera'' un recuerdo me inundo la mente y comencé a llorar, Era Dixon y yo en la ''Primavera'' teníamos 5 años, era un día antes de que la Reina Negra me raptara, Daxion me prometía quedarse conmigo hasta la eternidad, y que me cuidaría sin importar que sucediera, hicimos un pacto con nuestra sangre, un pacto que pensaba dejarlo en pie, decidí no hacerle daño después de haber recordado aquello, tenía la esperanza de no volverlo a ver hasta enfrentarme con la Reina Negra, cuando salimos de ''Norti Opor'' nos dirigíamos hacia ''Luxir'' era como una aldea cualquiera con cantinas y con chozas con restaurantes y tiendas de respuestas, pero lo más importante había armas y pociones, llegamos a ''La Casa del Señor Wimbleydon'' en donde se encontraban las mejores cosas en todo Erim, Zalit tocó la puerta y un viejo se asomó, - Fuera, ya no abrimos, largo de aquí- gritó el señor, - Señor por favor es importante- le contestó Zalit, - ¡Nada es más importante que mi vida!- le reclamó el señor, -¡Fin al reino oscuro!- exclamó Zalit, el señor había quitado algunos seguros de la puerta y la había abierto solo para nosotros, cuando entramos puede observar que la habitación estaba llena de objetos inimaginables, objetos que pensé que jamás existirían, el señor miro mi espada, - ¿Cómo la has conseguido muchacha?- me preguntó, mire la espada, - ¿Esto?, pues vera mientras me encontraba en medio de una guerra la encontré en el piso-le respondí, - Sabías que esa espada estaba diseñada especialmente para la Princesa Erim, tienes suerte de haberla encontrado, hace mucho que no provoca algún desastre- dijo el señor, - Puedo decir con honestidad que es un honor estar de vuelta en su tienda señor Wimbleydon- le dije, entonces el señor lo comprendió, - ¿Pero, cómo, ella, que no, ella, usted es la Princesa de la Luz, Princesa Erim?, preguntó preocupado y ansioso a la vez, - Así es mi señor, un honor- le contesté, el señor Wimbleydon se inclinó y comprendió todo, Zalit le contó sobre la verdadera historia y pudimos elegir muchos objetos, de los cuales solo usaría la espada. y pócimas para el dolor, o regeneración de la piel, la cual era muy eficaz, lo comprobé al ponerme algo en mi cortadas de hace 2 días, cuando mi madre y yo discutíamos sobre la mudanza; llegamos a un bar, teníamos que reclutar hombre que pelearan nuestra causa, Zalit levantó su copa, - Muchacho es la hora de hacer de este mundo y nuevo mundo, tener el mundo en buenas manos- gritó Zalit, él intentó explicarles sobre el plan que había creado la Reina Negra, muchos se quedaban sorprendidos, otros no comprendían nada de lo que les decía, - ¿Entonces están con nosotros?- pregunto Zalit, - ¡FIN AL REINO OSCURO!- gritaron al unísono, tomamos las agallas de donde las teníamos guardadas y las sacamos, saque mi miedo, era tiempo de enfrentar las cosas, era tiempo de hallarme a mí misma, era mi tiempo. La ciudad perdida, llamada así por la soledad, nadie se atrevía a pisar ese lugar, caminamos un pedazo de tierra desierta, y con árboles secos, todo estaba tan vacío, no parecía ser un lugar lleno de vida, no como me había contado Zalit, - ¡Mira Erim, hay esta, ese lugar es ''Motorheart''!- me gritó con una sonrisa en su cara, mi alegría se había derrumbado, el lugar parecía un corazón que ya no palpitaba, cuando entramos, estaba todo oscuro, entonces Zalit prendió una velas que se encontraban en la entrada, caminamos hacia una pared de piedra, que tenía unos dibujos y algunas piedras preciosas, Zalit las miro detenidamente. ''En lo oscuro de la penumbra, una sombra que se esconde, una luz que permanece oculta en tu mente, la razón de perseguir todo hasta llegar al final del lumbral'' Zalit tocó las piedras, y estas se iluminaron, la pared comenzó a moverse y desapareció, había un túnel que llevaba hacia un luz en lo profundo de la oscuridad, - Zalit, no estoy segura, no creo que debamos entrar- le confesé, - Tranquila yo te protegeré, es el único camino para llegar hasta el sabio- me contestó, caminamos hasta llegar a la luz entramos en una especie de librería redonda, estaba llena de libros que aparecían y desaparecían, podía notar una sombra sentada en un sofá, - Zalit, mira- le dije, la persona se había percatado de nuestra presencia, - Bienvenidos, un gran día Princesa, ¿no lo cree?-, el señor me había dirigido la palabra, - ¿Cómo es qué me conoce, usted, señor?- le pregunté, Zalit y yo caminamos hacia él, era un hombre grande y robusto, parecía todo un Filósofo, tenía una barba y bigote gris, y su cabello tenía un gran volumen, sus ojos también eran gris, y si lo veías detenidamente, podías ver sus pensamientos plasmados en sus pupilas, había odio, lamento, podía ver como quemaban los mundos, entonces me encontré, la doble y yo nos miramos, ella corría, con un espada, matando a cualquiera que se pusiera en su camino, la Reina Negra la seguía muy de cercas, vigilando todo lo que hacía, entonces pude ver como la secuestraba, la doble había caído en el primer mundo, dejando la espada tirada, mientras que la Reina Negra la mataba sin piedad alguna, - ¡No!- grité con todo el aire que me quedaba, Comencé a llorar, - Mi pobre niña, no debes temer, a llegado el momento de reclamar tu trono, es hora de poner todo en orden- exclamó el sabio, el señor llamado Salbit tomo mi mano, y me pidió la espada, esta era la llave para que ''Motorheart'' volviera a la vida, me llevó hasta una capilla que tenía en medio un enorme cerrojo, parecía una mesa de cristal azul, - Esto debe acabar Princesa, solo debes sostener fuerte la espada y volver a poner en marcha el corazón de este mundo- me dijo con felicidad, tomé la espada y la saque de la cubierta, me disponía a comenzar una nueva era en esté mundo, moví el cerrojo y empezó a salir un especie de líquido azul, comenzó, todo volvió a comenzar, el lugar brillaba por todos lados, parecía un cristal, pero en realidad era un corazón que deseaba vivir de nuevo, corrí hacia fuera del lugar y todo comenzó a tener vida, el lugar se había llenado de césped, de árboles, flores, un hermoso cielo, con estrellas de colores, cuando pude ver que salía un enorme telescopio del lugar, corrí hacia la librería, el sabio se encontraba mirando por el telescopio, me acerque pera admirar las estrella, podía ver como cambiaban de color y cada una tenía un secreto, eso me había dicho el sabio, cada estrella es por cada recuerdo oculto, y cuando las miras puedes volver a tenerlo, - Si quieres recordad, es mejor venir a mirar las estrellas aquí, debes de volver Erim, sería un placer enseñarte como a tu madre- me dijo el sabio Salbit, si mi madre había venido, yo tenía que volver, - Erim, vámonos es hora de seguir- me dijo Zalit, nos despedimos del sabio y seguimos nuestro recorrido hasta el siguiente mundo. Habíamos llegado de nuevo a ''The Castle's'', solo que esta vez nadie debía de reconocernos, así que usamos una capucha llamada ''Capucha Silt'' servía para que las personas te vieran más pequeño o simplemente diferente a ti, no queríamos que nos reconocieran, pasamos por la plaza ''Soleada'' y en ella se encontraba el Alcalde paseando, cada vez que él pasaba por un lado de cada persona estas se inclinaban ante él, estaba a punto de pasar a nuestro lado cuando, me disponía a inclinarme, Zalit me detuvo y nos desviamos hacia un callejón sin salida, los sabuesos del Alcalde habían notado mi presencia, los soldados intentaron detenerlos pero fue inútil, - ¿Qué les sucede a estos perros?- exclamó el Alcalde, - Lo siento mí Lord, los perros huelen algo, alguien nuevo se encuentra cercas de la plaza- le contestaron, soltaron los sabuesos, y nos persiguieron hasta el callejón, estábamos decididos a luchar, los perros nos miraron y comenzaron a ladrar, los soldados habían llegado, Muidem salto hasta ellos, y comenzó a pelear, Zalit me tomó de la mano y salimos de aquel lugar, Xiron se quedó luchando, - Espera Zalit, ellos nos necesitan- le grité, - Ellos, te necesitan más a ti- me respondió, estaba anonadada, el Alcalde había pasado a nuestro costado y logre mirarlo fijamente a los ojos, noté su alegría al verme con vida, pero su orgullo estaba destrozado, - Estúpido, ella se fue, se fue por aquí- gritó el Alcalde apuntando al lado contrario, pude sonreírle y él alzo la mano cerrándola como un puño, - ¿Qué significa eso Zalit?- le pregunté, - Eso, es la seña de libertad- me contestó feliz, seguíamos corriendo hasta que no pude más, sentía mis pulmones en llamas, me estaba muriendo por dentro, ya todo estaba hecho, la guerra había comenzado desde que habíamos entrado a ''Motorheart'', seguimos hasta llegar a una cueva cercas de ''El Muro'', pocas horas después Muidem y Xiron habían vuelto, juntó con un nuevo amigo, - Princesa un honor combatir a su lado, soy Mellock, y esta es su tropa- exclamó mientras se inclinaba y besaba mi mano, a pocos metros unos soldados vestido con blanco y azul se dirigían hacia nosotros, no podía ocultar mi sonrisa, así que nos dirigimos a ''El Muro'' donde ahí nos encontraríamos con una tropa de Tumblers, cuando habíamos llegado los Tumblers estaban en formación para que no pudieras traspasar El Muro, la tropa de Gliters, llamados así como la fuerza de la Reina Azul, corrieron en combate hacia los Tumbler, nosotros también corrimos, - Recuerde, quien pueda pasar nos espera del otro lado- exclamó Zalit, yo corrí sin mirar atrás hasta llegar al otro lado, cuando logre cruzar me tropecé con una roca, y caí en frente de alguien, cundo mire hacia arriba noté que era Daxion, me asusté tanto que me levante de un susto, saque mi espada, pero sin más él había puesto la suya en mi cuello antes de que yo pudiera hacer algo más, intenté sacar la espada de la cubierta, pero su espada estaba a punto de cortarme el cuello, - ¿Por qué lo haces?, yo jamás te hice daño- le pregunté, - Eres una hipócrita, primero intentaste matarme y ahora lo vuelves a hacer- me respondió, - ¡Daxion, yo jamás te haría daño!- le grité, una lágrima había salido de mis ojos, él me miro, parecía que no me reconocía entonces, dejo de apretar la espada contra mi cuello, el simplemente la sostenía cercas, Zalit logro pasar cuando vio a Daxion con la espada en mi cuello, corrió hacia mí y encajo su espada en él, - ¡No, Daxion!- grité con todas mis fuerzas, sentía que me aplastaban el corazón, mis lágrimas salieron no podía aguantar más, - ¿Qué te sucede Zalit?, él es tu amigo- le grité, - Él no es mi amigo, no lo es si está amenazando a mi Princesa con una espada- me contestó, intentaba parar el sangrado, pero era nulo, Muidem había logrado pasar, y ella tenía las pociones en su cadera junto con más suministros que serían de ayuda, - ¡Corre Muidem, Daxion está muy mal!- le grité, Muidem corrió hacia mí y me dio una poción azul, para parar el sangrado y una pomada rosa para la herida, Xiron tomó a Daxion en sus hombros y se lo llevó con nosotros, Zalit estaba enojado conmigo, él no podía creer que yo le hubiera perdonado el odio que me tenía, pero como no hacerlo él era muy importante para mí, llegué a recordar cada momento junto a él, y esos momentos eran inolvidables ahora que lo sabía todo, pensaba luchar por ello, aunque tuviese que dar mi vida para que él se enterara de la verdad, habíamos llegado a ''The Castle of Lightness'' era un enorme castillo blanco, parecía un sueño, parecían nubes en forma de un enorme castillo, tenía tantos detalles que parecería que miles de artistas habían hecho esto, caminamos hasta llegar a la orilla de un lago que pasaba por enfrente de la puerta, todos me miraron, como si yo supiera lo que teníamos que hacer, - Perdón, pero no tengo idea de cómo pasar- les dije muy avergonzada, Zalit me miro y me di cuenta de su lastima hacia mí, - Debes tocar aquel mural, y esas dos estacas de cristal- me contestó Zalit, noté su seriedad, pero no lo tome muy en cuenta, seguí su consejo y subí a ese lugar parecía un pequeño trono pero sin silla, toque las estacas y recargue mi cuerpo en el mural, el cual se ilumino, había una gran luz rodeándome, cuando noté que Daxion se había despertado, - ¿Pero cómo rayos?- preguntó Daxion, Zalit me miro con amor, había notado su preocupación desde que nos habíamos topado, sabía también que él daría su vida porque yo viviera, pero le dolió saber que me había hecho llorar al haber lastimado a Daxion, creo que se sentía decepcionado de lo que hizo, bajé del trono sin silla, y me dirigí hacia Zalit, - No debes de sentirte mal, sin ti, ya huera muerto, gracias por traerme hasta aquí-, le regale un beso en la mejilla y me mire en el lago, el vestido ahora era blanco con azul, hasta mi cabello se había vuelto de un tono muy claro, - No lo puedo creer, hace mucho que no veía mi verdadero color de cabello- me dije, ellos me miraron y sacaron una risilla, Daxion me miro, - Lo siento tanto, debí de creerle a Zalit, cuando e dijo lo que mi madre había hecho, debo irme- me dijo, mi corazón me decía, que algo malo le sucedería, ¿acaso se atrevería a ir a ver a su madre?, pensaba, y al a vez deseaba que no fuese así, mi corazón dolía tanto como si él estuviera en peligro, entonces decidí irme a ''The Castle of Darkness'', los chicos eligieron seguirme de cualquier modo la tropa me seguiría hasta el fin, y para poder pasar ''La Muralla Oscura'' seguro que si nadie me acompañaba moriría en un instante, Muidem nos dio a cada quien un polvo para cubrirnos de la pared morada que tenía, esa pared se encargaba de acabar con tus fuerzas y dejarte seco, literalmente, cuando cruzamos pude ver el castillo, lleno de bruma muy oscura, y a la Reina Negra en el balcón, el lago que lo rodeaba estaba morado, quizás era por la sangre derramada, ¿cuántos cuerpos no había matado ya? pensé, pude ver que unos Tumbler se acercaban a mí, y a lo lejos unos tenían a Daxion, y lo estaban sujetando fuertemente, - ¡Mátenlo, es una deshonra para mí!- gritó la Reina Negra, mi corazón se aceleró como si supiera que debía de actuar, Zalit notó mi desesperación, así que llegó hasta los Tumbler que tenían sujetado a Daxion, y trato de alejarlos de él, Zalit comenzó a luchar contra ellos, pero eran demasiados, Daxion se había soltado y corrió hacia mí, - Lo siento, mi madre no entiende de razones- me dijo, me parecía muy estúpido de su parte decir eso en medio de una guerra, era obvio que ella jamás lo dejaría pasar así como si nada, - ¡Zalit!- grité con el poco aire que me quedaba, Lo habían apuñalado, corrí hacia él tratando de sacar de nuevo lo que le había dado a Daxion, pero era tarde esa espada tenía veneno y yo me había quedado sin un amigo, mire fijamente a la Reina Negra y corrí hacia el castillo, logre subir son mucho esfuerzo las escaleras que me llevaban hasta ella, entonces envaine mi espada, cuando la Reina Negra notó mi presencia, - ¡Eres una niña nefasta, jamás reinaras!- me dijo, entonces me llene de rabia y solté mi espada justo en su cuello, pero no lo logre, ella se movió rápidamente, ahora estábamos frente a frente, invoco a las sombras, cuando note que Daxion había llegado, intenté matare a las sombras, pero era inútil, Daxion se concentró en matarlas, mientras que yo, intentaba matar a la Reina Negra, deje caer mi espada de nuevo, con una velocidad imaginable, cortando exactamente su brazo, con el cual atraía a las sombras, - Ahora no eres nada, ¡FIN AL REINO OSCURO!- grité, las demás personas gritaron al unísono, todo acabo, su sangre me lleno el vestido blanco, convirtiéndolo en lo que fue al principio.

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